sábado, 23 de enero de 2010

Todas las sangres: José María Arguedas

Hola a todos!! Estoy seguro que te preguntaras de que se trata este blog. Aclararé tu pregunta en este espacio dedicado a todo aquel que le guste el estudio de las letras. Ingresa y zambúllete en él.

Esta vez les traigo esta lectura para que descubran el estilo de Jose María Arguedas, escritor peruano dedicado a defender a través de sus obras al indio que es vapuleado y centro de abusos. He aquí un fragmento de su obra "Todas las Sangres"

TODAS LAS SANGRES

( fragmento)



Cuando ya era casi un mozo, un wayna, su padre había decidido enviarlo a la escuela pública de San Pedro. Fue el primer indio que se matriculó en la escuela de los vecinos. El inspector escolar y el gobierno, no accedieron a la solicitud de los indios que sólo pidieron una maestra para Lahuaymarca, porque la comunidad construyó un local, con ventanas grandes y un jardín en el que se sembraron geranios y rosas blancas, únicas plantas “de los señores y de la iglesia” que podían resistir el clima de altura.

Los Aragón de Peralta y todo el vecindario de san pedro se opusieron a que se autorizara la apertura de la escuela de la comunidad de Lahuaymarca.



-En eso nos diferenciamos de los indios. si aprenden a leer ¿Qué no querrán hacer y pedir esos animales?- dijo en un cabildo el propio alcalde.



-Los indios no deben tener escuela-sentenció el viejo señor Aragón de Peralta.



Y no se discutió más el asunto. La palabra de Aragón de Peralta se cumplía en el distrito.

Por eso, el director de la escuela de San Pedro fue a consultar con el viejo señor si debía matricular Al ya mozo Rendón Willka, en la sección “preparatoria”.

-Si es ya mozo –dijo Aragón de Peralta- admítalo. Los chicos lo harán correr. Aunque son porfiados estos indios; no soportará la burla de nuestros hijos. ¿No sabe usted que los niños son más crueles que los grandes, cuando quieren fregar o martirizar a los débiles?



Bien señor – asintió el maestro.



El padre de Rendón Willka agradeció al maestro por la admisión de su hijo en la escuela, le dijo que en ese mismo instante un comunero descargaba en la casa del director dos sacos de papas y otro de trigo y que los aceptara como humilde obsequio de su nuevo alumno.

Los estudiantes se asombraron de ver a un niño grande con un silabario en la mano y una bolsa para cuadernos; como las e los demás pequeños escolares; sobre los cuadernos asomaba el marco de madera de una pizarrín. Y eso era lo más sobresaliente : debajo de la bolsa escolar, el indio llevaba otra , hinchada de maíz tostado, de mote, de cecina,.. y trozos de queso. Habían tejido para él una bolsa, algo semejante a las de coca de los indios mayores pero más alargada y con una cinta que servía para que el primer estudiante de la comunidad se terciara al hombro esa nueva prenda escolar indígena. Demetrio tenía que caminar diez kilómetros m tyosdos los d´ñias ç, de Lahuaymarca a San Pedro.

El maestro agradecido por el obsequio, iba a pedir a los niños que fueran “considerados” con el joven indio. Pero vio a este sentado en el poyo entre los más pequeños , que lo miraban preocupados o miedosos y no despectivos. Pero los más grandes se precipitaron a observarlo. Demetrio permanedió sentado contemplando a los señoritos con expresión tierna y sumisa en el rostro; pero enérgica e inquebrantablemente resuleta en la actitud. Era evidente que nadie lo haría moverse de su sitio.



¿Qué miran?- preguntó indignado el maestro. Él era de una provincia lejana.

Es un indio- dijo Pancorbo, alumno del último año.

¿Nuca habías visto otro? Le preguntó el maestro.

En la escuela, no. Va a apestar.

No huele a nada señor- exclamó el pequeño que estaba sentado junto a Demetrio.

En cambio, acaso tú, Pancorbo hueles-dijo el maestro.

Será, pues, pero no a indio.



Demetrio era mucho mayor que ese Pancorbo. Sin levantarse , el mozo comunero le obsequió al pequeño que lo defendió una moneda de oro, un quinto de libra que tenía guardadoen una bolsita coor de arco iris.

Para que juegues, pues, niñito-dijo.

Todos los muchachos se reunieron más estrechamente junto a Demetrio. El pequeño , de la Torreno se decidía a recibir la moneda . Demetrio la puso en una de las manos del niño e hizo que cerrara los dedos hasta formar un puño.



-¡Quinto! ¡Quinto!- dijo en castellano.

- ¡Ya! A sus sitios-ordenó el maestro, aprovechando el desconcierto Pancorvo y sus camaradas.





COMPRENSIÓN DEL TEXTO:

- ¿Quiénes son los personajes del relato?

- Describe a Pancorvo y a Rendón.

- ¿Qué papel cumple Aragón de Peralta en el relato de Arguedas.

- ¿Con qué personaje te identificas? Y cuál rechazas. Explica por qué.

- ¿Cuál era la verdadera intención del alcalde ante el alumno nuevo?

- ¿A qué clase social pertenecía Pancorvo y que intentaba demostrar?



- ¿Cuál es la intención del autor o que es lo que nos quiere mostrar o decir el autor

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